Los niños y adolescentes de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (Fiapas) reclamaron su derecho a implantes auditivos, audífonos y recursos educativos de apoyo, con motivo del Día Universal del Niño que se celebra este miércoles.

También pidieron igualdad, más participación e inclusión, a través de las actividades realizadas acerca de la Convención de los Derechos del Niño que impulsó Fiapas.

Una de esas actividades fue el concurso mural organizado por la confederación en el que dibujaron y explicaron sus derechos, reflejando el sentimiento de universalidad que estos han de tener.

Los derechos han de ser garantizados y disfrutados por los niños y niñas de cualquier lugar del mundo y, además, deben estar presentes en todas las esferas de su vida: su familia, su salud, su educación, sus relaciones personales.

Junto a otros niños, trasladaron estas peticiones a la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en Funciones, María Luisa Carcedo, en un acto organizado por la Plataforma de Organizaciones de Infancia, de la que Fiapas es miembro.

Los pequeños alzaron su voz para que la sociedad sepa que "queda mucho por hacer y que todos y todas podemos contribuir a hacer efectivos sus derechos".

https://www.servimedia.es/noticias/1194674

Pacientes reunidos en 'Link EM: saber, conectar e innovar en Esclerosis Múltiple', un evento multiespacio organizado por Esclerosis Múltiple España (EME), han solicitado más información y empatía en el momento del diagnóstico de la enfermedad

 
 
Además, han destacado los retrasos que se suelen producir en el diagnóstico de la enfermedad y la escasa formación que muchos profesionales sanitarios tienen respecto a la patología. "Creo que los sanitarios de Atención Primaria y los neurólogos no especialistas en esclerosis múltiple deberían conocer más la enfermedad y lo que hacen las organizaciones de pacientes para poder dar la información adecuada", ha dicho la madre de una afectada en el encuentro.
 
Los testimonios que se han aportado en el encuentro van a servir para que desde las organizaciones de personas con EM se avance en la mejora de los dispositivos de apoyo desde el mismo momento del diagnóstico, en un trabajo conjunto con los profesionales sociosanitarios.
 
De hecho, a lo largo de los tres días de trabajo, ha habido intercambio de experiencias y buenas prácticas entre profesionales de la rehabilitación de entidades miembros de EME y otras organizaciones de pacientes, como ACCU y AECC.
 
“Empecé a notar síntomas con 12 años, ahora tengo 26 y me diagnosticaron esclerosis múltiple hace tan solo un año”. Es el caso de María, una navarra que llegó a creer que los síntomas que padecía eran culpa suya, que eran una invención", aseguró una de las víctimas.
 
“Cuando le puse nombre a lo que tenía y supe que alrededor de la enfermedad había toda una infraestructura de asociaciones, la primera sensación fue de alivio… Luego ya lo fui masticando”, explica María, una chica que no podía bajar escalones pero que, tras un mes de recibir rehabilitación especializada, recuperó la movilidad y ya los baja con naturalidad.

Ángeles Carmona (CGPJ) sostiene que los datos «demuestran» que la maternidad es un factor «que hace más vulnerable» a las maltratadas

Casi la mitad de las 51 mujeres que han sido asesinadas por su parejas o exparejas en lo que va de 2019 tenía algún hijo o hija menores de edad, según los datos recopilados por Europa Press. «La maternidad es una circunstancia que hace más vulnerable a la víctima del maltrato», ha señalado la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Ángeles Carmona.

 

Tal y como ha expuesto Carmona, el número de madres entre las víctimas mortales por este tipo de violencia guarda relación con el elevado porcentaje de casos sin denuncia previa. «La explicación es tan terrible como sencilla de entender: el miedo. Las víctimas no sólo temen por sí mismas, temen por sus hijos, temen que el agresor utilice a los niños para hacerles daño a ellas», ha señalado en declaraciones a Europa Press, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer que se celebra este 25 de noviembre.

De las 51 mujeres asesinadas que constan en la estadística oficial, al menos 24 tenían hijos menores de 18 años, es decir, el 47%. En lo que va de año, ya son 43 los niños y niñas que se han quedado huérfanos de madre por este tipo de violencia, de acuerdo al registro que elabora la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

Forman parte de este recuento los dos hijos de Sandra Boquete, la mujer de 39 años que el pasado mes de septiembre fue presuntamente asesinada en Valga (Pontevedra) por su expareja. Los menores, de 4 y 8 años, fueron testigos del crimen, en el que el presunto agresor también acabó con la vida de la hermana y la madre de su exmujer. También se incluye en él al hijo de Leonor Muñoz, un adolescente de 16 años que fue herido durante el crimen al intentar defender a su madre, recientemente separada.

SOLO EL 22% HABÍA DENUNCIADO A SU AGRESOR

A estas cifras, se añade el escaso número de casos en los que la víctima había denunciado su situación de maltrato: sólo 11 de las 51 asesinadas (el 21,6%) acudió a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para denunciar a su agresor. Ni Sandra ni Leonor (ni otras 38 asesinadas) lo habían hecho.

«Si ya es complicado para una víctima de la violencia machista dar el paso y denunciar la situación en la que se encuentra por temor a las represalias, más difícil aún le resulta si tiene hijos menores de edad», ha subrayado Carmona al respecto.

La Delegación del Gobierno que elabora el registro oficial sobre las víctimas de violencia de género no precisa cuántas eran madres, ni de hijos mayores ni menores. Si bien, el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género elaboró un informe sobre víctimas mortales de la violencia de género durante el trienio 2016-2018 en el que «por primera vez» se analizó la maternidad de las asesinadas a manos de sus parejas o exparejas.

En 2016, el 40% de las asesinadas tenía algún hijo con menos de 18 años; en 2017, el 39,2%; y en 2018, la mitad de las 50 asesinadas, es decir 25 de ellas. Así pues, en esos tres años, como promedio, aproximadamente el 43% de las asesinadas tenía hijas o hijos menores, ya fueran en común con el agresor o de otras relaciones sentimentales.

En 2019, a falta de un mes para que finalice el año, al menos 24 de las 51 mujeres asesinadas tenían un hijo o varios menores de edad, es decir, el 47% del total de las víctimas mortales registradas en lo que va del ejercicio, según los datos recopilados por Europa Press.

De acuerdo a datos de la Estadística oficial de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, un total de 96 menores quedaron en situación de orfandad por el asesinato de sus madres durante el trienio 2016-2018: 30 en 2016; 25 en 2017, y 41 en 2018. En lo que va de 2019, los huérfanos por este tipo de violencia ascienden ya a 43, superando así el total registrado al cierre de cada uno de los tres años anteriores.

LA MATERNIDAD HACE «MÁS VULNERABLE» A LAS MUJERES

Según ha incidido Carmona, estos datos «demuestran» que «la maternidad es, junto a otros factores como la dependencia económica del maltratador, la discapacidad o la extrema pobreza, una circunstancia que hace más vulnerable a la víctima del maltrato». De acuerdo al informe del organismo, en el trienio 2016-2018 «en torno al 75 por ciento de las mujeres asesinadas eran madres», tanto de niños menores como de mayores.

En este sentido, ha recordado que el Pacto de Estado contra la Violencia de Género aprobado en 2017 propone la reforma de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género del año 2004 con el fin de proteger a las madres y a sus hijos.

Tal y como ha explicado Carmona, sigue pendiente convertir «en una medida preceptiva la suspensión del régimen de visitas en todos aquellos casos en los que el menor hubiera presenciado, sufrido o convivido con situaciones de violencia». «Sin duda sería una medida que podría ayudar a que las mujeres den el paso de denunciar al maltratador, pues la denuncia es el único camino que permite ofrecer ayuda y protección integral a esas madres y que impide que los maltratadores queden impunes», ha aseverado.